26/8/12

Chico y yo


Durante mis primeros años de EGB tuve un mejor amigo del que no puedo recordar el nombre, porque todos le llamábamos Chico.

Chico no tenía pelo. Ni uno. Nadie sabía por qué, creo que ni siquiera él. A los seis o siete años las cosas son como son sin que te plantees nunca un porqué. Nadie en clase preguntó nunca por la calvicie de Chico; todos sabíamos que para él hubiera supuesto un agravio. Era una especie de acuerdo tácito e instintivo, todos guardábamos silencio a este respecto pero todos éramos conscientes de que él se sentía diferente.

Chico siempre llevaba una gorra con visera desgastada ya por el sol y el uso. Nadie nunca le había visto sin ella.

Una mañana Chico y yo estábamos jugando en el recreo con plastilina que habíamos sacado a escondidas de la clase; queríamos hacerles un castillo pequeño a las hormigas del patio. Chico y yo podríamos haber acabado con las existencias de plastilina del colegio durante esos años si hubiéramos querido. Utilizábamos plastilina para todo. Una vez nos llevamos una buena bronca porque Chico se cayó y se raspó las rodillas, y en vez de avisar a la maestra para que le desinfectara las heridas, le dije que eso se lo arreglaba yo con tiritas hechas de plastilina. A mí me riñeron por lista y a él le riñeron por tonto.

Ese día del castillo se nos acercó el grupo de niños terror de la clase, encabezado por Omar, el repetidor. Ser repetidor era la panacea, todo el mundo te respetaba, te sabías ya todas las clases y eras más alto y grande que el resto. Al menos Omar era así. Lo recuerdo enorme y terrorífico. Nadie se enfrentaba a él.

El grupo de terror empezó a meterse con Chico, a preguntarle por su pelo. Por su no pelo. Por su gorra. Omar miraba divertido la escena. Yo no podía odiarle más.
Chico no levantaba la vista de la plastilina, no se movía. Creo que sólo deseaba con mucha fuerza que se fueran de allí, que se aburrieran de reírse. Pero antes de que ninguno dijera nada más, Omar le quitó la gorra a Chico y salió corriendo, seguido por su séquito.

Chico me miró con los ojos muy abiertos y yo a él. Nos quedamos unos segundos mirándonos con mucho susto. Nunca le había visto sin gorra, su cabeza era completamente calva y muy blanca, como él. Sabía que, para él, era una vergüenza terrible que yo le viera así. A sus ojos mirándome muy abiertos yo reaccioné tapándome los ojos con las manos y quedándome muy quieta. Quería que él creyera que yo no había visto nada y quitarle así el susto, la pena y la vergüenza. Me quedé así, con los ojos tapados hasta que oí que se levantaba y echaba a correr.

Yo me había tapado los ojos para que él no sufriera, pero él debió entender que la visión de su calva me pareció algo terriblemente desagradable porque no volvió a hablarme ni a jugar conmigo durante el resto del curso. En la clase me evitaba, pero sabía que no estaba enfadado porque su cara era sólo la descripción del reproche… seguro que sin pretenderlo, pero sin dejar lugar a dudas.

Al acabar ese curso, mi familia se mudó y empecé tercero de EGB en otro colegio. No volví a ver a Chico.

A veces me acuerdo de él y de cómo no supe resolver el malentendido, no pude ni supe explicarme y guardé silencio. No supe hacerle entender qué era lo que pretendía ni qué sentí. A veces pienso que todo fue debido a que era muy pequeña. Otras no, otras pienso que nunca dejas de no saber resolver situaciones da igual cuántos años tengas; prefieres construir un puente por el que escapar antes que parar, girarte y enfrentarte a lo que te hace huir. Todos lo hacemos alguna vez, pero no deja de ser un error.

Y creo que Chico opinaría como yo.

20 comentarios:

Emeconeme dijo...

Me ha gustado mucho. Creo que esa capacidad de expresar lo que sientes y de hacerlo de manera natural es lo que vienen a llamar "inteligencia emocional". También lo es saber lo que sienten los demás: empatía.

No te preocupes, todos tenemos nuestras "mierdas". El patio del colegio supone para casi todos un lugar de ensayo del mundo "adulto", la diferencia entre unos y otros, es que no practicaron bien o lo suficiente.

Un abrazo.

Dama De Noche dijo...

Digan lo que digan, el peor circo de todos es el patio del colegio. Los niños pueden ser muy crueles y más si se trata de ese Omar. Juro que jamás había deseado tanto estar equivocada, deseado que su calvicie fuera sólo alopecia temprana, y ya.

Se debió de sentir rechazado y más a esa edad, sé lo que es eso. Una pena que no pudiérais hablar y explicarlo.
Fdo: Una jovencita adorable

Pau dijo...

Magnífica historia, es de suponer que cierta, por lo que aseguras en tu firma: con la mano en el fuego.
Por supuesto, me gustaría que Chico leyera tu blog y, je je, luego publicara tu nombre. Eso último, como puedes imaginar, es broma.

Julián dijo...

Una gran historia. Triste y bonita en esa cierta manera.

Rocío Supercoder dijo...

Jo, cómo me ha gustado la historia.

Esther dijo...

Qué bonita historia :)
Una lástima que Chico se llevara esa impresión equivocada de ti; ojalá llegué a este blog y sepa que no pensaste eso!

El Lobo dijo...

Bonitos recuerdos de la infancia. Todos hemos tenido una vivencia similar con algún compañero/a de curso.

Bowman 9000 dijo...

Eres el puto AMOR...

_narmaia dijo...

Todos tenemos historias sin resolver, historias que quedaron atrás. Y hoy, por alguna razón te acordaste de esta.
Puede ser que no sólo Chico se sienta identificado con lo que has escrito, sino que también habrá más Chicos y Chicas que lo hagan :)

Con una simple historia, puedes tocar el recuerdo de muchas personas.

Un saludo!

Bowman 9000 dijo...

Fu...

vittt dijo...

he construido puentes, sí, he huido, pero nunca he sido tan cobarde como para ser un omar.

Bloggerstronger dijo...

Que historia tan triste, yo que siempre vengo aquí a desconectar... pero en el fondo todos tuvimos un Omar, un Chico, el niño diferente de la clase... o quizás fuimos alguno de ellos, quiero pensar que no sabemos reaccionar por la edad del momento... y con ello me aseguro el hecho de que jamás somos lo suficientemente mayores para hacer lo correcto... Un beso stronger!

Versi Color dijo...

Como son los recuerdos que da igual el tiempo que haya pasado, todavía pueden volver y hacerte lamentar de no haberlo resuelto como se debiera.

Aprender de ellos y no repetirlo es lo único que nos dejan para la posteridad.

Que los siguientes Chicos en tu vida puedan disfrutar de tus enmiendas con el Chico original

Barbijaputa dijo...

Gracias por los comentarios.

=)

La Guiri española dijo...

Espero que chico haya leido esto... y si no ha sido chico, su hermano o su hermana... mi hermano fue "el niño sin pelo del colegio" por una temporada... aún lo recuerdo llorando porque alguien le había quitado su gorra verde de pana.. y yo corriendo a pegarle a quien hubiera sido!! la gorra de mi hermano no se tocaba!!!
Seguro q chico ya lo ha entendido y no está enfadado!!

Anónimo dijo...

¿Cómo es que si nunca le habías visto sin gorra, sabías que no tenía ni un solo pelo? Curiosidad xD

Me ha gustado la entrada.

Anónimo dijo...

Sufrí una década de acoso escolar, con pelo, ojalá alguien se hubiera tapado los ojos; a día de hoy sí podría entenderlo,

Mar dijo...

Me has hecho llorar. Pero el mundo es más bonito porque hay gente como tú.

Obat Tradisional Nyeri Sendi dijo...

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DrLecter dijo...

Me ha conmovido...
Por muchas razones,pero una de ellas es que yo soy como chico...a mi me ha pasado de adulto,asi que el no hay trauma o al menos no ha sido el mismo...asi que Barbie,solo decirte que "te perdono"...sigo viendote con las manitas tapandote los ojos y me dan ganas de llorar de ternura.
Gracias.